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News Gobernación de Norte de Santander


Deportados de Venezuela fueron reubicados por la Secretaría de Equidad y Género del departamento

Alguien de buen corazón, que seguramente pasó por el lugar donde a diario duermen familias deportadas de Venezuela, adecuará desde hoy un espacio de su casa para albergar a cuatro hogares, que en mayoría están conformados por mujeres cabeza de hogar, jovencitas y niños pequeños.

 

Esa fue la buena noticia que la secretaria de Equidad y Género de Norte de Santander, María Eugenia Riascos, les llevó a estos hogares, cuya situación social, económica y de salubridad es ‘denigrante’ como lo calificó la titular de este despacho, al conocer de primera mano todo lo que han tenido que vivir tras el desplazamiento.

 

Por razones de seguridad, estas autoridades se abstuvieron de dar mayores detalles de las personas que facilitaron el inmueble para el descanso de los deportados, pero recalcaron en que son de un gran corazón.

 

La Secretaría de la Mujer, con el apoyo de la gestora Social de Norte de Santander, Cecilia Soler de Villamizar, gestionó una vivienda temporal para cuatro familias que fueron priorizadas de acuerdo a su núcleo femenino, con el fin de que las personas habiten un lugar digno y no tengan que dormir en la calle y exponerse a riesgos y peligros propios del lugar.

 

Hasta las afueras del Centro de Migraciones de Cúcuta llegó María Eugenia Riascos para trasladar a las familias con el acompañamiento de la Policía, quienes condujeron a los deportados hasta Atalaya, donde se ubica la vivienda que se adecuó temporalmente.

 

Una de las afectadas por el flagelo del desplazamiento es Marleny Ortiz, quien agradeció la labor del gobernador de Norte de Santander, William Villamizar Laguado y de la Gestora Social, quienes se han interesado por brindar a estos afectados un espacio para habitar con mayores calidades y seguridad.

 

“Yo le doy gracias al gobernador, a la doctora Soler y a la doctora María Eugenia, porque acá nos toca mendigar todo; desde un shampo hasta todo lo que requieren las mujeres para su aseo personal, hay epidemia de piojos y eso afecta a los niños, y además están en riesgo las jovencitas, porque pasa mucha gente y nos grita y propone de todo”, expresó Marleny Ortiz.

 

En el lugar aún permanecen ocho familias que están a la espera de ser reubicadas, mientras la administración departamental, con gestión de la Secretaría de Equidad y Género, buscan ayudas y apoyo de las entidades públicas y privadas para brindarles una mejor calidad de vida.

 

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